En hidráulica, el aceite transmite energía y también recorre bombas, válvulas, cilindros y sellos. Cuando se contamina, el problema puede propagarse por todo el circuito.

Tomá muestras y revisá filtros únicamente con el procedimiento seguro definido para el equipo. Aislá, bloqueá y descargá la presión antes de abrir el circuito.
Qué se considera contaminación
Es cualquier material sólido, líquido o gaseoso ajeno al fluido que perjudique su desempeño. Puede ingresar desde el ambiente, generarse por desgaste o aparecer por degradación, aire incorporado y mezcla con sustancias incompatibles.
- Partículas metálicas producidas por desgaste.
- Polvo, sílice y suciedad del ambiente.
- Restos de sellos, mangueras u otros materiales orgánicos.
- Agua u otros líquidos incompatibles.
- Aire incorporado por bajo nivel, mala purga o pérdidas en aspiración.
Señales que justifican una revisión
Estas señales no determinan por sí solas el origen. Sirven para decidir cuándo inspeccionar, tomar una muestra y revisar filtración, respiración, temperatura y puntos de ingreso.
- Aceite turbio, espumoso o con cambio visible de color.
- Filtros que se saturan con mayor frecuencia.
- Movimientos irregulares o pérdida de rendimiento.
- Aumento de temperatura.
- Ruido en la bomba.
- Desgaste repetitivo de componentes o sellos.
Controles que reducen el riesgo
- Mantener limpios el depósito y las conexiones.
- Usar filtración compatible con el circuito.
- Controlar y reemplazar filtros según condición y plan de mantenimiento.
- Evitar abrir el sistema en ambientes contaminados.
- Revisar respiraderos, sellos y línea de aspiración.
- Analizar el aceite periódicamente cuando la criticidad lo justifique.
Limpiar antes de reemplazar
Si un componente falló y liberó partículas, reemplazar solamente la pieza puede dejar el contaminante en circulación. La reparación debe considerar limpieza, aceite, filtros y causa raíz para proteger el repuesto nuevo.